El teatro romano
En Roma el teatro tenía como finalidad la
interpretación de obras dramáticas griegas y latinas, en las cuales se incluía
textos, música, escenografía y vestuario para resaltar la importancia del
entretenimiento por sí mismo, al contrario que los griegos, quienes apuntaban a
la formación y la crítica social.
El teatro romano tiene sus orígenes en el
griego. Para Roma, la cultura teatral y el arte dramático de los griegos
constituyeron siempre el gran ejemplo a seguir, incluso cuando el mundo romano
irrumpió en el arruinado imperio griego. La tendencia teatral de los vencedores
romanos, con su inclinación al espectáculo se expresó en el remodelado del
teatro griego: el escenario quedó oculto tras proscenios adornados con relieves
y estatuas. El teatro de Dionisio de Atenas tuvo que soportar que el emperador
Nerón no sólo modificara su aspecto externo y arquitectónico, sino que se
atreviera a dedicar el lugar santo de Dionisio “al Dios y al Emperador”.
Al igual que los comienzos en Grecia, el
teatro romano comenzó con una importante vinculación a la religión, aunque no
duró demasiado tiempo.
Debido a la cantidad de festividades y
celebraciones de la sociedad romana, no pasó mucho tiempo hasta que el
teatro se concibió como un medio para entretener al pueblo y alejarlo de
los quehaceres de la vida cotidiana en la antigua Roma.
Escenario romano
El teatro era una construcción típica
del Imperio, cuya finalidad era la interpretación de
obras dramáticas griegas y latinas. Los primeros teatros en
Roma se construyeron de madera y adobe; estos se derribaban después
de que el acontecimiento para el cual fueron erigidos concluyera.
Una ley impedía la construcción de teatros permanentes, sin embargo, en el 55
a. C. se construyó el Teatro de Pompeyo con un templo para evitar la ley.
Legados del arte romano
El legado que pudiera considerarse el más
importante del teatro Romano fueron sus formas, ellas son:
La Tragedia Romana. Se desarrolló durante el siglo I d. C. debido
a que el Emperador Nerón era apasionado del teatro. El mismo Nerón hacía teatro
recitando y cantando comedias y tragedias con trajes teatrales y máscaras, no
solo en el palacio sino que se usaban los teatros. Así, el escritor de nombre
Séneca escribía nuevas tragedias especialmente para Nerón. Sin embargo, a
partir del siglo I la tragedia clásica se había cambiado por otro género de
espectáculo, el pantomimo, que junto con el mimo dominaron la escena imperial.
La Citarodia. Está forma de teatro se hacía por concursos y
los intérpretes cantaban piezas de distintos géneros de forma teatral
acompañándose de la cítara.
La Atelana. Era una farsa atelana de los ascos de Atella,
escenificados en la Roma del siglo II a. C. Tenían tono satírico, con una
mezcla de versos y prosas intercaladas de forma rústica, con mascara fija.
Los Tetimimos. Eran espectáculos coreográficos acuáticos que
llevan ese nombre por la diosa del mar Tetis. Así el foso de la orquestra de
los teatros se llenaban de agua y se escenificaban espectáculos de mimos
silenciosas en exhibición desnuda femenina.
Las Naumaquias. Eran espectáculos tan sangrientos como las
luchas de gladiadores pero con numerosos hombre con navíos, que morían en los
combates.
La comedia romana. La obra teatral, ya fuera comedia o
tragedia, recibió en latín el nombre de fábula. Tan solo se conservan
veintiséis comedias y a ello hay que unir el hecho de que ese número, se debe a
tan sólo dos autores: Plauto y Terencio que cultivaron el mismo tipo de
comedia, la fabula palliata, que toma su nombre del pallium, una especie de
manto griego con el que se cubrían los actores.
La comedia romana se inspiró en la Comedia
Nueva griega que alcanza su máximo desarrollo en las últimas décadas del s. IV
a.C. y las primeras del III a.C., en el período conocido como Helenismo, con
Menandro, Dífilo, o Filemón como principales representantes.
La comedia llevaba el nombre de los actores,
por ejemplo, la de Plauto y Terencio, también en el siglo I d.C. Este teatro se
hacía con máscaras y trajes cómicos. Sin embargo, el mimo no usaba máscaras
para representar la farsa divertida, porque la mímica en si no era suficiente.
Después, esta forma de teatro fue sustituida por el mimo y el pantomimo.
Tal como analizó en su tiempo Aristóteles las primeras teorías sobre los
orígenes del teatro en Grecia, este arte se basaba en canciones interpretadas
por el pueblo a modo de alabanza hacia Dioniso y en pro de la catarsis y la
limpieza de las pasiones personales, existiendo un grado de propaganda y de
concienciación cívica.
Por su parte, en Roma el teatro tenía como finalidad la interpretación de
obras dramáticas griegas y latinas, en las cuales se incluía textos, música,
escenografía y vestuario para resaltar la importancia del entretenimiento
por sí mismo, al contrario que los griegos, quienes apuntaban a la formación y
la crítica social.
El teatro actual es, hasta cierto punto, una fusión de esas dos urgencias:
catarsis y entretenimiento. Pero siempre un vehículo para la reflexión y la
crítica social.
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